Con los propios
y ajenos
he terminado reconciliándose.
Cuando todo ha sido escupido
crece la verde hierba
con + fuerza,
con más brillo que antes.
Con el subterráneo rugido leonino
que nunca da la cara.
Ni se la puedo romper,
ni sé
por donde anda.
Con ese,o esos,
tengo cuentas pendientes.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario