lunes, 2 de junio de 2025

Ayer

 Ayer murió fulanito.

Tristeza y ternura

a partes iguales.

Una vida casi desastrosa.

Mirándolo bien

todo fue debido

a la ausencia de educación.

No era mala persona

y su corazón se enternecía

ante los excluidos.

Al final....

solo.

Repudiado hasta por los suyos.

Como no iban a mirar esos hijos

de reojo a un hombre

que arrastró a su madre 

por la carretera.

¡Era suya y de nadie más!.

El terminó...

por no ser de nadie.

Ni de las tierras 

que con obsesión se dedicó

a atesorar.

Hijo único.

Heredero único

resquebrajando todo lo que

a su paso encontró.

Lo van a sentir

esos perros abandonados

que llevó a Rucandio

y que gozaban del cariño

de quienes

en algún momento del año

por allí nos dejamos caer.

Mucha ternura

hacía este ser

que tuvo que lidiar

con la desgracia

de haber sido idolatrado

y no educado.

Dorita.


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