En un Café.
El vaso de cristal,
que contenía el descafeinado americano,
completamente vacío.
La bolsita,
con azúcar moreno,
sobre la mesa sin abrir.
Acabo de entrar en Instagram
y una imagen de Meryl Street
con una reflexión profunda.
En mi cerebro
las palabras de Jesús diciendo
que mi rostro se le parece.
¡Pero que va!.
Es muchísimo más guapa ella.
Este sigue estando enamorado de mí.
De eso no me cabe duda.
En fin,
con el pompis pegado a la banqueta
y sin ganas de levantarme.
Tengo un montón de cosas que hacer
antes de enseñar.
Entre otras ...
una 🥘 con la salsa y las sobras
del conejo de ayer.
Vamos...
que me voy.
Dorita.
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