lunes, 21 de noviembre de 2016
Hilando con la frase
del Eclesiastes
acabada de leer en
"Nubosidad Variable"
de Carmen Martín Gaite.....
"¿Quien ennegreció el oro?.
¿Por qué el oro fino
perdió su brillo?.
Rucandio brillaba,
en mi corazón,
más que "El Palacio de Diamantes"
de Rubén Dario.
Las espigas entregadas
en las eras.
Ofrendas a los dioses.
Nuestro pan de cada día.
Las cerezas colgando,
con su" alindango".
La fuerza de "la Peña"
protegiendo lo creado.
Los niños cascabeleros....
derrochando alegría.
Mi corazón.....
está triste y mancillado.
No encuentro
trapos de lino,
con o sin remedios,
con los que abrillantar
el oro fino.
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