La niña
cierra su oído
al susurrar el las aguas.
A los cerros,
a las ramas
que a su paso la acompañan.
El agua
vuelve a su canto
y con cariño le dice.....
cuídate de las promesas,
cuídate de los engaños.
No te adelantes al tiempo,
que los trigos están tiernos,
que la noche pronto pasa.
Templa ese cuerpo
que clama.
Goza de las estrellas
que dan bienvenida
al alba.
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