Aquella masa,
grande,
gorda-bolita de sebo-,
fea,
nada tenía que ver.....
con los angelicales niños
que se escaparon
al cielo.
Con tanta sangre
derramada........
cuando mi madre
volvió
a la vida,
se sintió
aterrorizada.
Tanto escuchar la historia
de su vida
pendiendo de un hilo
y de mi fealdad innata........
decidí durante años,
no articular
palabra.
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