El agricultor
goza
de una vejez ilustrada.
En su juventud,
guardaba en la memoria
todas las salidas
y puestas de sol.
En la ancianidad,
vuelven
cada noche,
a iluminar
y dar colorido a sus sueños.
Cuando abre los ojos
para dar la bienvenida
al nuevo día,
su cara es plácida
y luminosa,
aclarando las ideas
de quienes con él hablan.
Así....
hasta que su candela
deja de brillar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario