domingo, 16 de abril de 2017



El árbol,

no se desternilla

de risa

en la primavera,

cuando

se puebla de flores

y de hojas.

No se vanagloria,

no se enorgullece,

no se ufana

despreciando

a sus compañeros

o midiéndose con ellos.


No deja caer

lagrimones,

cuando

los rigurosos fríos

del  invierno,

le van despoblando

de todas sus riquezas.


O cuando , al fin,

contempla

su cuerpo

esquelético.

El árbol,

estoicamente,

sin el menor quejido,

espera paciente

la llegada.....

de una nueva primavera.



No hay comentarios:

Publicar un comentario