lunes, 10 de abril de 2017
En Raos,
al atardecer.....
mirando al mar,
entre Santander
y Astillero.
Los islotes,
las casitas,
las montañas
con sus árboles.
La bruma
envolviéndolo todo.
Las imágenes
me llegaban
nuevas.
Misteriosos mundos
en los que todo
es posible.
La magia.....
de allí se escapaba
y a pasos de gigante
se me acercó
cogiéndome
de la mano.
Haciéndome perder
la noción del tiempo.
Por unos instantes,
ya no era yo.
Era la bruma,
la espesura,
los árboles
y hasta los dos cisnes
que por allí se paseaban.
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