Los mirlos,
que viven en el bosquete,
deleitan mi paseo.
No retengo
ese canto.
No los enjaulo
para que canten
en perpetuidad
para mí.
Tú ...
me has fascinado,
me he sentido
comprendida
como nunca.
Pero tu canto.....
no es para ser
enjaulado.
Es para seguir
cantando.
Por su gratuidad
es para mí más
admirable
pero no por ser
más admirable
ha de ser menos
respetado.
Todo esfuerzo,
en dirección
equivocada,
es en vano.
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