sábado, 13 de mayo de 2017



Al acostarme

un buen día,

agujas,

del somier crecidas,

taladraron

mis espaldas.


Desperté.

La sangre

se derramó.


Después

de lo acontecido,

con los ojos

bien abiertos

y la savia

renovada.....

la Naturaleza

se me hizo

redonda.


Ella acarició

mi alma

infundiendo

"el soplo de vida".


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