sábado, 13 de mayo de 2017
Cojo,
con mi mente,
una rosa.
Ella,
la elegida del jardín,
contemplado
a través
de la ventana
de mi cocina.
Deja de ser
cualquier rosa.
Ya está metida
en un vaso.
Su aroma
me ha penetrado.
Se siente
en la habitación,
toda entera.
La rosa,
por mi mente
fotografiada
y hasta mi mesa
trasladada......
goza
de una perfección
difícilmente ....
soñada.
De sobremesa
he vivido,
acompañada
por su belleza.
Ahora,
ya sosegada........
El agua,
evaporada.
El cristal,
disuelto.
La rosa.....
voló
al rosal.
Yo,
a la lectura,
como recurso
eternal.
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