Algo incomprensible
me acontece.
De la rabia,
la tristeza
y el desánimo
de no haber podido,
-no se me ha permitido-,
evitar
lo que, ya, es inevitable,
nacen en mi alma
como flores
franciscanas.....
colores deliciosos
y sublimes fragancias.
Al aceptar
la derrota,
algo interno
me arropa.
Como si fuese
un padre,
al hijo que se duerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario