martes, 2 de mayo de 2017
La serpiente,
que cogió
gusto a mi casa,
es tan sibilina.....
que
en cuanto
me descuido
desarrolla
cien mil cabezas
dispuestas a degustarme.
Solo
fijando
mi atención
en la encina
se distrae........
es envidiosa.
Se dirige a ella.
Enroscándose
se apodera de su cuerpo,
trepa a la copa
y allí se acomoda.
Pero ......
siempre anda
a mi acecho.
Si, diariamente,
contemplo la encina
me libro de ella.
Me ve como competencia
y no la abandona.
A poco
que me descuide
acude pretendiendo
destruirme.
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