miércoles, 3 de mayo de 2017



Mi pie

tocaba

el agua fría.

Del río,

la corriente

me invitaba.


Embrujada

la luna,

rielando

sobre el agua,

indicándome

el camino.

El carabó...

ululaba.

Los árboles,

con silencio

atronador,

contemplaban.

Dejé

la orilla,

volví

a casa.

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