miércoles, 19 de agosto de 2020

LA FUERZA DE LA PALABRA.

úsenla

siempre que puedan,

siempre

que alguien

la escuche.

Y si eso no ocurriera...

acudan

a la escrita.

No hay nada

más dañino

que esas palabras,

que debieran ser lanzadas,

se queden



enquistadas.

Un día,

tal vez no muy lejano,

pueden adueñarse

de cuerpo,

de la mente.

Escriban

y si no es mucho pedir

sobre papel.

Así,,,,,

al imprimir,

con energía,

no solo liberaran

el dolor

sino que habrán recuperado

el ímpetu,

el valor.

Dorita.

 

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