úsenla
siempre que puedan,
siempre
que alguien
la escuche.
Y si eso no ocurriera...
acudan
a la escrita.
No hay nada
más dañino
que esas palabras,
que debieran ser lanzadas,
se queden
enquistadas.
Un día,
tal vez no muy lejano,
pueden adueñarse
de cuerpo,
de la mente.
Escriban
y si no es mucho pedir
sobre papel.
Así,,,,,
al imprimir,
con energía,
no solo liberaran
el dolor
sino que habrán recuperado
el ímpetu,
el valor.
Dorita.
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