Hay valores
innatos.
Nos acompañan
hasta la muerte.
Mi madre
me decía...
no me mientas.
lo sé...
tu no has nacido
para mentir.
Hace poco...
recordé
estas palabras.
Tengo un vecino
con bar
Tiene
una bondad
innata,
tatuada en su piel.
Salvadora.
Se entera
de casi todo.
Yo soy muy curiosa.
No le gusta
que le pregunte.
Me espeta
lo que quiere,
espontáneamente,
y cuando quiere.
Si le pregunto...
no quiere y miente
inventa...
le sale fatal,
se transforma
en otro.
Pierde su gracia,
su naturalidad.
Hace dos días,
tomando un café
le dije....
no mientas
que no vales para mentir.
Todos...
estallaron en carcajadas.
Dorita.
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