Las nubes cabalgan
con su panza...
ancha, ennegrecida.
El viento
arrecia.
Las verdes hojas
se balancean...
presintiendo
su fin.
Sintiéndose, ya,
arrebatadas
por la tormenta.
No llegó el momento
de preparar la Tierra,
para una nueva primavera.
Es tiempo
de gozar,
de sentir la clorofila
y de vivir
la entrega.
Dorita.
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