jueves, 10 de noviembre de 2016



Después de aquel tiempo

de sequía.

Mi cerebro...

en ovillo convertido.

Mis brazos...

palos secos extendidos.

Mi cuerpo...

a  duras penas

lograba su verticalidad.



Aquí llega....

la lluvia de verano

sacando de la tierra su perfume

de rosas,

de lirios,

de azucenas.

La tierra polvorienta

se ha empapado

asegurándome

miel y mosto

un día.

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