domingo, 6 de noviembre de 2016
Homenaje a un Carmelita
Desde Salamanca...
volviendo a Burgos.
En un tren muy viejo.....
esos que olian
a gallinas,...
pollos.
algún cachorrillo
y a conversación.
Un enjuto carmelita,
todo un manojo de huesos.
Acariciaban sus manos
las cuentas
de un rosario roto.
Aquel hombre---metro y medio---
con su sayal
y sus huesos.
Que yo sepa, sin venir a cuento....
empezó a hablar
de la virgen
con pasión y con respeto.
De tempestades,
de alta mar,
de la madre,
el marinero.
El viaje...
se iba pasando
como si fuese un cantar
los ojos bien concentrados
en la boca del juglar.
Después de hacer un inciso
y comerse un bocadillo,
nos propuso.....confesión,
allí... nadie dijo no.
Uno a uno
fuimos contando
nuestras penas y dolores
y hasta algún que otro rencor
que sufría el corazón.
Cuando el interventor llegó
quedose tan sorprendido
que gustoso se sentó
a escuchar al Ruiseñor.
Nuestro grupo lo formaba
un marinero tatuado....
con un bello corazón,
una enfermera,
un viajante de neveras,
una muchachita en short,
la que cuenta esta canción
y "La mismísima perfección".
La cosa no quedó ahí....
después de invitarnos
a un poquito de oración....
el carmelita nos puso
el escapulario del Carmen
con toda su devoción.
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