lunes, 3 de abril de 2017




Al pasar junto a un álamo desnudo,

unos deliciosos trinos

llegaron a mis oídos.


Alcé la mirada al cielo.

Allí sobre una rama,

un mirlo,

sintiéndose por mi admirado,

se arrancó

con los más bellos

sonidos.


Al ver acercarse

a unas conocidas,

las invité

a escuchar...

al solista  al aire libre.


Él, desde las alturas,

me contemplaba

desgañitarme explicando,

como su canto

de contra alto

me deleitaba.


Cuando, al fin,

se estableció el silencio.....

el pajarito voló.


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