lunes, 3 de abril de 2017




En la residencia

"Sabiduría",

las cinco únicas mujeres,

cuyas redes mentales

siguen pescando

retazos  de su pasado,

pensativas....

decoraban flores.



Junto a ellas,

un hombre

cuyas redes

tampoco estaban

agujereadas,

alegremente "pasaba"

de decorar

el pasado.


 Empezó

a dormitar.

Él, que con certeza,

un día fue activo

y decidido....

se sentía

disminuido.


Sus ojos

solo se abrían....

cual persianas estropeadas

que costaba levantar.



Ante tal panorama,

sentí la necesidad,

de poner a ese cuerpo

un poco de vitalidad.


Al mirarle,

directamente a los ojos,

estos se hicieron

más grandes,

alegres,

con regocijo.



En ese instante,

sentí tal alborozo

que comencé

a hablar de la caza

y a contarles a todos

que él

un día

fue un gran cazador.



No se lo podía creer,

yo  tampoco.

Con júbilo,

nos espetó

que entre todos

los del pueblo

el fue el mejor

cazador.


No sé....

porque hablé así,

las palabras

automáticamente

salieron de mi boca

sin control.



Cuando empecé

a ser consciente

de lo que estaba ocurriendo,

se cortó el flujo,

la película terminó.

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