Bajo tus protectoras ramas
pasó el verano.
Ramas que cantan el "No me olvides".
Refugio
de los pájaros cantores.
Acogedor lugar para quien busca
la calma y el sosiego.
Deleite de los vientos
que arrebatan
sus susurros;
en ocasiones,
sus clamorosos lamentos.
Empezáis a entregar
lo más querido,
esas hojas
que tornándose en colores
van dejando,
sobre la tierra,
una alfombra Persa,
un mantón de Manila,
una mantilla de Sevilla.
Alimento y vida
para que un día
vuelvan , lentamente o presurosos,
todos los verdes;
el Cartuja y el Lima,
el trébol y el esmeralda,
desembocando en el albahaca
y el enebro.
Ahí en vuestra casa,
en vuestra morada,
permanecerán en silencio;
dando vida
a toda la vida de la Tierra.
Dorita.
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