La belleza
siempre latente.
La sonrisa.
El canto de la vida.
La gema prodigiosa.
La llamada eterna,
búsqueda permanente.
Reverbera,
resuena;
no se gasta, ni se desgasta.
La belleza del frescor de la mañana;
la suave escarcha,
de los primeros días de septiembre,
deshaciéndose lentamente
con el sol, aún intenso,
del verano terminando.
Ahí, el amor salpica
dando luz,
regalando vida
a la mirada cansada,
pero serena.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario