Llegué tarde
naciendo.
No quería salir.
Llegué tarde
al paraíso
del lapicero.
Llegué tarde
para ser aceptada en el club.
Pertenezco
a los que viven en los banlieue.
No es queja,
es verdad.
No hago nada para adaptarme
a las necesarias normas.
No soy capaz.
Escribo en renglones torcidos.
Doy las gracias
al lápiz y al papel por ser reales,
por existir.
En su existencia
se sostiene la mía.
Dorita.
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