jueves, 20 de octubre de 2022

Soldado

 Bello niño

entre pañales de seda criado.

Ojos calientes y grandes.

Se pasea por las calles

rompiendo

a las azucenas el talle.

Luceros alimentados

con la gracia de una madre.

No hay rey,

no hay reino

que los haga comparables.

De esa aceitunada piel

anda la noche

enamorada,

de los dientes de diamante

y de su sonrisa grana.

Desde que se fue a la guerra,

en el cielo no hay estrellas

ni juncos en las riberas.

Por la estepa Ucraniana,

anda solo,

anda errante,

en busca de un bosquecillo

para arrodillarse.

No quiere que nadie le vea

como reza entregado

a la virgen,

por su madre.

Dorita.


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