Y me las doy de valiente.
Me gané a pulso
el que me consideren tesonuda
con la defensa de la Naturaleza.
Y tienen razón.
Pero.....
¿Y el dentista?.
Pánico.
Veintisiete años...
no es nada.
Terror.
Cuando esa boquita
de odontología,
profesora de universidad en Brasil,
me habló
de privilegiada dentadura........
quería besarle y salir corriendo...
pues de eso nada.
Dos endodoncias.
Aún no realizadas.
Armada de valor,
acudiré a la cita.
Dorita.
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