En muchos lugares del Mundo
se anda derramando sangre.
La que nadie quiere,
no solo ahora
sino en ningún tiempo.
Hasta la Luna,
que en el cielo cabalga,
de gotas rojas salpicada.
Muertes
ni de jazmines, ni rosas,
ni lágrimas de madres y esposas
acompañadas.
Puñales de acero,
en otros lugares,
les atravesarán el pecho.
¡Qué la muerte cese
pero no a cualquier precio!.
Menos si va preñada
de negras ansías
de continuar matando.
Dorita.
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