Aunque el amor,
cómo yo realmente lo entiendo,
no acaba de llegar en plenitud
son tantos los destellos
que la naturaleza
y ciertos humanos me brindan
que no me cabe
la menor duda
que detrás de ellos
hay soles,
hay estrellas,
hay mares infinitos con radiantes seres
vibrando
entre aguas puras.
Aguas de verde esmeralda
cuya belleza
ninguna de las gemas
que de nuestra Tierra se extraen
logran si quiera acercarse.
Dorita.
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