Está muy bien
guardar en el alma
los lirios de Abril
de la tierna infancia.
Repicar de campanas
llamando al encuentro
en la iglesia del pueblo.
Se hace denso y espeso
el noticiero...
me escapo a beber
de las límpidas aguas
de la fuente del Ángel
que les dieron vida
a excelentes berros.
Dorita.
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