viernes, 28 de marzo de 2025

Aquellos Domingos

 Después de las intensas semanas

trabajando a partir un piñón,

sabiendo que su dulce fruto

nos permitía unos inviernos estudiando,

tiempos en los que internados

y residencias eran obligados.

Donde vivíamos el sueño

que lo que hacíamos era labrar una tierra

fecunda,

cuyos frutos nos llevarían

a una tierra prometida

de serenidad y gozo.

Después de las intensas semanas

llegaban los ansiados domingos

de verano.

Al volver a Rucandio

no sólo cogíamos 🍒,

los rosales primorosamente podados

por el tío Andrés

nos brindaban aquellas variedades

de flores

que solo el sabía nombrar.

Y luego...

las dalias,los gladiolos.

Gustábamos de recoger sus semillas

para ver lo que ocurría

al siguiente año.

Regocijarnos con la labor de las abejas

dejándonos deslumbrar

con los jaspeados de los lirios de espada.

Dorita.

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