Lo que en su día te debí decir,
ya no se debe decir.
Si por nada de mi te alejaste,
si oyeras lo que realmente
debiera haberte dicho
no volvería a saber de tí
nada.
El día de nuestro encuentro
te dije
lo que quien tú más quieres
me dijo.
Eso, jamás pensaste
que se hubiera atrevido a decir.
Como un resorte me dijiste
que quien en su día
acusaste de culpable
era el mejor de los hombres.
Dorita.
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