Lejos de dejar
que la vida nos viva,
lejos de eso...
andamos cual vampiros
hurgando en las heridas
y extrayendo a discreción la sangre.
No es que Dios no nos perdone,
es que nosotros hemos perdido
la noción del perdón.
No perdonamos ni a los otros,
ni a nosotros mismos.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario