miércoles, 12 de julio de 2017



El Palacio de la Magdalena.


La Magdalena luce

victoriosa,

solitaria.

Que digo sola,

recogida,

ensimismada.

Gozosa de vivir

vestida de verde.

Sabedora

de su esplendor  y belleza,

escogió

el color de  la  hermosura.


Ahí,

respirando la mezcla mística

del aire

que viniendo del mar

se unifica

con  el del magnífico pinar,

muestra

tanta grandeza

que uno ya cree

haber encontrado el cielo,

en esta bahia sin par.

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