domingo, 9 de julio de 2017



Las gentes,

tras el frío pegado

a sus huesos,

no osaban dejar

sus abrigos de invierno.

Creer no podían

las gélidas noches,

en pleno verano.

Tras una primavera

lanzando

llamaradas de fuego.


Llamaradas,

ya históricas,

jamás comprendidas,

destructivas.


Detrás hay manos,

cuyo apellido

es de hombre.

Que difícil digerirlo

por gentes

"normales".

La gélida noche

se ha quedado instalada

en los huesos.

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