lunes, 10 de julio de 2017



Vibraba, emocionada,

la centenaria alameda

custodiando

al río Vena.

Cuando la noche tomaba

un azul....

oscuro y profundo.


Se sentían las estrellas

tan cercanas.

Iban corriendo

las horas.

De sopetón ,cesó

la programada iluminación.

Instantes de regocijo,

de bienvenida al embrujo

de la noche Burgalesa.

Interminable paseo

hacía Villimar.

De repente,

entre el no agostado herbaje ,

mis ojos iluminados

fueron saltando

de farolillo en farolillo

alzados por las luciérnagas.



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