jueves, 13 de julio de 2017
Mi "jardín de las delicias".
El pallo de la vivienda ,
donde nací.
En la soledad
de mi infancia,
el altillo
me ofrecía:
Frutas,
conservadas
en cristal
que después de degustarlas,
la culpa
me sobrecogía.
Con un cerrado
automático
me escapaba
del lugar,
para más tarde,
consternada constatar
que aquello
ya no era igual.
Un día
llegue a aprender,
el nombre de aquellos seres
que mi inquietud
provocaron.
Otra puerta
me adentraba
al mundo de las morcillas.
Ese mágico crecer,
engrandecerse,
sobre el agua burbujeante.
Otro habitáculo mostraba
riestras de ajos,
cebollas,
longanizas
y en manteca
las manzanas.
Y para finalmente alcanzar,
el gran arcón
con mil telas de color.
El cuerno de forestal,
que mis pequeños pulmones
no lograban,
ningún sonido
sacar.
Al hombro
por bandolera,
soñaba........
por el bosque
a mi padre acompañar.
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