sábado, 8 de julio de 2017
María,
la vida te reclama,
lanza sus gritos por doquier.
No te dejes caer en el abismo.
No mires al rompiente
de las olas,
no por ahora.
La mañana es azul y cristalina.
Déjate embeber
por el fresco de estas horas
que corta con calores sofocantes y a destiempo,
que el frío de esta tierra te despierte,
que te impregnes de la fuerza del valiente,
que te enfrentes cara a cara
con tu mente.
Métela en un puño
y lentamente
manéjala a tu antojo.
Como si de arcilla se tratase
forma con ella un botijo,
donde el agua se refresque, cada día.
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