Tu mirada
me hace fuerte,
me hace etérea,
cuando se quiere instalar
el desaliento.
Tus ojos,
clavados en mi cara,
son , para mí,
puro alimento.
Vanidad,
puede que no sea
más que eso.
Pero ese gesto tuyo,
ese mirar enamorado,
invariable
con el paso del tiempo,
es capaz
de iluminar mi cara,
de hacer pedazos
el cansancio
que los años van trayendo.
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