martes, 11 de julio de 2017



Tu mirada

me hace fuerte,

me hace etérea,

cuando se quiere instalar

el desaliento.


Tus ojos,

clavados en mi cara,

son , para mí,

puro alimento.


Vanidad,

puede que no sea

más que eso.


Pero ese gesto tuyo,

ese mirar enamorado,

invariable

con el paso del tiempo,

es capaz

de iluminar mi cara,

de hacer pedazos

el cansancio

que los años van trayendo.

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