Mi corazón
zozobrando,
no aguanta la larga espera.
Para evitar espejismos,
anda construyendo un capullo
con finos hilos de seda.
Se siente encarcelado,
en la Tierra,
sobre su rama de morera.
Sabe
que llegará el día
que con sus alitas blancas
se escape
entre las montañas,
diga adiós
a todos los mares
y vuele hasta las estrellas.
Dorita.
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