Las lagartijas,
del jardín,
se alegran
cuando riego.
¡Me ven tan grandullona! .
Las doy un poco miedo.
¡Cómo gozan!.
¡Cómo se refrescan
sobre la tierra mojada!.
Cuando me sienten llegar
escapan a todo meter.
Desaparecen,
contorneándose,
por las rendijas
de los viejos tocones.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario