Nada puede cambiar
lo ya sucedido.
Nadie imaginó
la lluvia de piedras
sobre nuestras cabezas.
El pasado dejó
tristeza y destrucción.
No podemos gritarle,
ajusticiarle.
Los hilos de hierro,
que lo construyeron,
informes amasijos.
Solo el viento fresco
de la mañana
puede traer nuevas canciones,
nuevas ilusiones.
Dorita.
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