A los niños de hoy,
como a las de ayer,
les gustan los cuentos.
Los cuentos contados
cuando llueve,
cuando no hay nadie en el parque,
cuando las abuelas
tejen las bufandas.
En esas taciturnas tardes,
los niños se sientan
sobre alfombras Persas
y escuchan absortos
antiguas historias
de bellas princesas,
de fieles romanas,
de valientes galantes
que heridos terminan
después de batirse el cobre
por la libertad
y por su amada.
Dorita.
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