Mis primeras canciones
a las cerezas.
Ya la escuela
se cerraba.
Las ciruelas verdes,
pero daba igual
cuando maduraban
tampoco las hacíamos caso
y menos
para hacer versos.
Pero,¡ las cerezas!.
Todo el pueblo
hablando de ellas.
Que si las tempranas
se las comen los grajos
o jayos
como los llamaban.
Que si las de "corazón de buey"
son dulces
pero se abren con la lluvia.
Las tardías
que duran hasta Santiago
cuando ya
en el resto de España
no se cogía ninguna.
Las cerezas y el trillo
llamando
a vencejos y golondrinas
eran
la risa y el baile,
el trabajo y el sudor,
el agua y el vino
parabolendo desde las botas,
los cangrejos
y las sardinas
asadas en las eras.
El merecido descanso
contemplando
las estrellas.
Dorita.
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