Mi jardín
anda llamando a la lluvia.
No se resigna
a una agónica muerte.
Muere por recibir
la fresca ternura
que hace vibrar
al pálpito de la vida.
Pacto de amor
entre el cielo y la tierra.
Fidelidad eterna.
Brazo de acero
doblegando
al solano abrasador.
Tesoro encapsulado
con simetría perfecta.
Aquí llega,
una gota se deleita
con un pétalo de rosa.
Allí ha quedado,
atrapada por su aroma.
Mañana,
el sol capitán valiente
la elevará en volandas
hasta una otra ocasión.
Dorita.
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