El silecio
baila, por las noche,
en el bosque.
Cuando los animales
duermen,
todos menos el búho
que abriendo mucho sus ojos
intentan ver
al silencio.
Cuando las ramas
cierran sus brazos
pretendiendo
abrazarlo.
Cuando
no soplan los vientos
y si lo hacen
solo quieren
conseguir la perfección
del baile.
La casa del silencio
es el bosque.
Dorita.
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