Y....
cumplió
los 98.
Preparada.
Quería irse.
Solo le asustaba...
ese destino
por nadie precisado,
por muchos esculpido.
Esa tierra
de todos y de nadie.
Más
aconteció un buen día,
volvió
la sonrisa a su boca.
para con su moral no topar,
se declaró
soltera y entera.
Su compañero
ganándole en juventud,
a la par
en la forma de pensar,
decidió
que ya en la Iglesia
un día
le había invitado
a entrar,
su familia encantada
de conocer
a tan excelsa invitada.
Así ya todo mentalmente resuelto
les permitía vivir
una ancianidad de ensueño.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario