martes, 30 de agosto de 2022

La galerna

 Estaba la mar

serena,

gozaba

de su existencia.

Cuál Ojáncanu rabioso,

bajado de la montaña,

se presentó

la galerna.

La mar

ya no era mar,

tan solo

un mar de espuma,

blanca y llena de negrura;

logró

al ogro cegar.

Volvió a estar

la mar serena,

volvió la vida

a la mar.

Dorita.



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