Como ya no saben qué hacer,
ya probaron
toda clase de disparates
y la intensidad de sus ecos
no tuvo la potencia suficiente
para aplacar
su insatisfecha
satisfacción interior,
ahora
el tema de moda
la construcción de altas torres
junto a las playas
donde estuvo prohibido
por ser tierra
de frecuentes terremotos.
Hace mucho
que estos lares
solo son
cuadros puntillitas
saturados de color.
Será bueno vivir
para contemplar
la llegada del tropel.
Dorita.
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