Sin certezas,
evitando incertidumbres,
al viento le permito
soplar
sobre mi vela.
Hoy navego.
El mar en calma.
Hubo un tiempo
que mi barca
se negaba a seguir.
Bogaba a la deriva.
Perdida la esperanza.
Seguro el descalabro.
Quiso la vida
enderezar mi rumbo.
Tras la tormenta
mi embarcación navega.
Ya no desconfío.
Un día
arribaré a buen puerto.
Dorita.
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